Su madre, Nabin Kali Bhattacharya, era una mujer virtuosa y bondadosa de quien su hijo heredó las cualidades de una extraordinaria compasión y ternura.
La gran alma, a quien más adelante sus niños espirituales conocerían afectuosamente como “Baba”, mostró un destino espiritual extraordinario desde muy niño.
Cuando apenas contaba con cuatro años y medio de edad, el pequeño ya había memorizado todos los miles de puja mantras del Hinduismo con solo escuchar a su padre, Sri Haripada Bhattacharya, recitarlos algunas veces. Guiado por su padre, creció para convertirse en un joven versado en todas las escrituras del mundo y las ramas del conocimiento espiritual - los Vedas, los Upanishadas, el Bhagavad Gita, la Biblia, el Corán, etc., así como un conocedor de astrología, astronomía, lectura de la mano, tantra y varios sistemas de yoga.
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