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| Esa mañana del domingo 5 de octubre del 2008 Malena se levantó de su cama en el ashram, sabiendo,
por gracia divina, que esa día entregaría su corazón, su cuerpo y su vida a Dios y al servicio de los
demás y que esa noche al irse a dormir lo haría con un nuevo nombre, el nombre espiritual que le recordaría por el resto de su vida que, a partir de ese momento, sería lo que por tanto tiempo anheló ser, un instrumento en manos de Dios. |
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