Home En las noticias    Prensa Escolha o idioma: Inglês  |  Español  |  Português   
 
 
 
Por Dominique Petit, periodista de viaje por la India del Norte de agosto a diciembre del 2006.

Swami Sarveshwarananda Giri, “inicia” en la práctica del Kriya Yoga, a los adeptos del mundo entero. Paralelamente, se hace cargo de la Misión Hariharananda Oeste creada por él, a principios del año 2000. Grandioso proyecto el de esta organización, presente en América Latina y en India, que reserva dentro de su programa de educación a los niños pobres, un espacio importante para el yoga.

16 horas, jueves 21 de setiembre 2006. Haridwar. Barrio de Bhim Goda. Como cada día de la semana, Miinu, Swati, Diipa y Rashika llegan puntuales. Ellas tienen entre catorce y veintitrés años y siguen, desde hace ya dos meses, con una decena de otras niñas, los cursos de formación de la señora Beena Pant. En este momento están instaladas en su pequeño departamento, sentadas en el suelo; comienzan a cortar y a coser, a mano o sobre una máquina parecida a la de nuestras abuelas, las telas que se convertirán en manteles, camisas y pantalones. De vez en cuando también bordan, tejen o además pintan sobre algodón. También aprenden un poco de inglés y de sánscrito, a leer, a escribir y a contar, así como a meditar y a rezar. La formación va a durar seis meses, a razón de dos horas por día, seis días a la semana. Y ¿luego? “Ellas pueden continuar solas con esta actividad y ganarse así la vida; a nosotros nos gustaría también que regresaran, para formar a su vez a otras niñas” explica Beena Pant”.

Esta mujer pequeña de unos cuarenta años, casada y madre de dos niños, es una persona de mucho carácter. “Yo quisiera hacer algo por estas niñas de mi barrio porque son pobres, con frecuencia viven en la calle o duermen en lugares insalubres; la seguridad, la higiene, la nutrición... : todo plantea un problema y solamente un trabajo y la posibilidad de ganar dinero dignamente puede permitirles salir adelante.” Beena Pant sonríe y su mirada, agradecida, se posa sobre Swamiji.

Yogi Sarveshwarananda Giri -al que todos llaman Swamiji- es francés de nacimiento. El es el fundador de la asociación Misión Hariharananda Oeste, llamada así en nombre de su maestro Paramahamsa Hariharananda, a quién sirvió y al lado de quien aprendió la práctica del Kriya Yoga que él transmite hoy a los adeptos del mundo entero. Ha sido en América Latina donde ha ejercido primero esta labor de enseñanza. La miseria de algunos en esos países lo conmovió tan profundamente, que decidió emprender también una labor humanitaria. De acuerdo y con el apoyo de su Maestro es que Swamiji crea la asociación Arca del Amor, para socorrer a los niños pobres. Más tarde esta asociación integra la Misión Hariharananda que extiende su acción a la India. “Estamos persuadidos que para realmente cambiar las cosas, tenemos que ir más allá de la simple ayuda material. El aporte de una nutrición sana, de vestimenta, de un techo, de cuidados médicos y de una educación de base, es sin ninguna duda indispensable, bajo una óptica de supervivencia. Pero nos parece esencial aportar igualmente una nutrición espiritual, la única que puede permitir a estos niños y a estas niñas adolescentes, descubrir los recursos que ya tienen en su interior y desarrollarlos”.

 

Cuentos de sabiduría

Pero ¿cómo enseñar valores y espiritualidad a los niños? “Nadie se acuerda de un sermón, pero sí de un juego, de una canción...Es por eso que recurrimos a los cuentos de sabiduría, a las danzas, a los cantos sagrados, a las metáforas...” Para Yogi Sarveshwarananda, el aporte del yoga -desde los asanas a la meditación- es con seguridad esencial. Y añade citando a Swami Vivekananda: “El sistema educativo actual es erróneo. El espíritu se encuentra abrumado de acontecimientos cuando el alma no ha aprendido ni siquiera a reflexionar. El dominio del mental debería enseñarse primero (...) La gente con frecuencia, necesita mucho tiempo para aprender, porque no han aprendido a concentrarse”.

Los niños reciben de ese modo, una educación “clásica”, lenguas, ciencias, matemáticas, historia, geografía...educación física (gimnasia, deportes de grupo, y por supuesto asanas) y artística, tanto como una educación espiritual basada en la transmisión de reglas sociales (yamas) y morales (niyamas) y sobre la práctica de cantos sagrados (kirtan). No se olvidan de incluir las oraciones cotidianas (dainika prarthana) y los rituales a través de diferentes ceremonias (puja). Se concede un espacio importante a la Meditación y al estudio de los textos sagrados, del Bhagavad Gita, a la Biblia y al Corán. “Ya que se trata de difundir un conocimiento holístico” precisa Yogi Sarveshwarananda.

El proyecto es ambicioso, pero al hombre no le falta energía, ni a todos aquellos que lo rodean; viven con pasión su vida de servicio; pesar de no obtener, en general más que un pequeño salario como Beena, que recibe algo así como 2000 rupias al mes, es decir un poco más de 30 euros. Estos últimos años, en India, Swamiji ha recibido también el apoyo de otros Swamis. En Haridwar, Swami Sharad Puri ha ofrecido un terreno adyacente a la escuela que él dirige (una escuela “modelo” de enseñanza liberal, que va desde el inglés al sánscrito y del yoga a la informática). Esta escuela, creada el 2000, es pagante, pero ese no será por supuesto el caso del centro Matri Chaya (La Gracia de la Madre) en vías de creación. El centro deberá recibir sus primeros alumnos a comienzos del 2007. “Habíamos creado una escuela y un centro de formación en la selva, cerca de Haridwar -explica Yogi Sarveshwarananda- pero nos vimos rápidamente enfrentados a problemas de inseguridad. Es entonces que Swami Sharad Puri me propuso este terreno al lado de su establecimiento. Nuestro objetivo es crear ahí, no solamente una escuela (primaria al comienzo) sino también un orfelinato, un centro de amparo y de formación para niñas adolescentes y viudas sin recursos. Deseamos poder acoger de igual manera a personas de edad avanzada. La idea es proveer una infraestructura y una guía de base. Pero la verdadera educación se desarrolla automáticamente –los pequeños huérfanos enseñan la alegría y la espontaneidad a los ancianos y ellos transmiten a los niños lecciones de paciencia y tolerancia a través de sus historias y cantos folklóricos mientras que las jóvenes viudas aportan a todos su amor maternal”. La Misión Hariharananda Oeste provee por otro lado, un soporte financiero a Swami Chetan, director de una escuela para niños pobres en Uttarkashi, ciudad emplazada a una centena de kilómetros al norte de Haridwar, frecuentada por unos ciento veinte alumnos hasta hoy. La Misión está igualmente presente en Champawat, pequeño pueblo situado en el Himalaya, donde fundó su primera escuela con Ramesh Pandey.

 

Teatro de la calle

Ramesh Pandey es originario de este pequeño pueblo confrontado a distintos problemas ligados a la pobreza. En agosto 2004 Swamiji y Ramesh crearon la Academia de la Alegría para Niños que acoge actualmente cincuenta niños desde el nivel parvulario al primario y se esperan una treintena de alumnos nuevos para la reapertura del 2007. Las niñas y las viudas, tampoco han sido olvidadas, como lo atestiguan las clases, siempre con gran demanda, organizadas por Deepa Pandey, la mujer de Ramesh. Como a Haridwar, ellas pueden seguir una formación gratuita de seis meses y así conquistar una autonomía. Por otro lado, algunos problemas como el del alcohol -azote que afecta a muchos hombres en esas regiones remotas del Himalaya- se abordan de una manera original: el Teatro de la Calle. Ramesh Pandey trata -a través de obras, poemas y otras canciones, inspiradas en los cuentos de sabiduría que él escribe- asuntos graves como por ejemplo el del alcohol o más aún la violencia contra las mujeres y los niños. Con estos últimos, él pone en escena obras, que serán actuadas después frente a todo el pueblo. Al final de la representación, como un ritual, los niños piden a sus padres que dejen de beber, que no les peguen, a ellos o a su madre, y los papás vienen entonces a prestar juramento sellado por una antigua ceremonia védica.”Es una manera remarcable de abordar francamente los asuntos tabú y las adicciones; y la tasa de éxito es realmente alta” asegura Swami Sarveshwarananda.

Como sus iniciativas no reciben ayuda local, la existencia de estructuras como la Misión Hariharananda Oeste es esencial. Pero ¿cómo actúa la misión concretamente? “Dos veces al año, yo tomo la ruta y viajo por el mundo entero con el fin de iniciar personas nuevas en la práctica del Kriya Yoga, inspirando a la gente a ayudar a los niños abandonados de su comunidad, así como a recolectar fondos”, explica Yogi Sarveshwarananda, quien además es conferencista, cantor, autor y compositor, con discos y libros en su haber. El hombre organiza, por otro lado, peregrinajes en el mundo entero. Claro está que “las donaciones –en especies o materiales- son siempre bienvenidas, y buscamos para más adelante, voluntarios para nuestros centros de la India”. Deseoso de continuar avanzando con las obras, Swamiji ha decidido crear con Swami Chetan (en Uttarkashi), Swami Sharad Puri, y Swami Amlanand (fundador de un ashram en Haridwar) una sociedad sin fines de lucro, la “Sri Hariharananda Education Society”, que tiene como objetivo principal continuar con las acciones caritativas, todo esto, desarrollando una enseñanza holística.

 

Cuadro 1

Convertirse en voluntario

A partir del 2007, las escuelas y centros creados en India (a Haridwar, una de las ciudades sagradas del país, a Uttarkashi, que conduce a las fuentes del Ganges y a Champawat, cerca de la frontera nepalesa) podrán acoger a los voluntarios. Tener energía es el primer requisito; conocimientos y una destreza desarrollada en cualquier campo (salud, educación, construcción, etc.) serán ciertamente apreciados. La duración de la estadía será fijada de antemano: de tres a seis meses (con un tiempo libre de quince días para la primera fórmula y un mes para la segunda) durante los cuales el voluntario será alojado y alimentado. Los otros gastos (viajes y seguros) irán por su cuenta.

Información: www.hariharanandakriyayoga.org/spanish/s_join_us/s_contribute_index.html

O enviar un mail directamente a: informes@arcadelamor.org

 

Cuadro 2

De la comunicación al Kriya Yoga

Yogi Sarveshwarananda fue ordenado monje en 1998. Paramahamsa Hariharananda tenía entonces 91 años. “Ultimo Maestro realizado de Kriya Yoga. El dejó su cuerpo en el 2002” -recuerda- “Yo era su secretario particular. Vivíamos en el ashram que él construyó en Florida y, fuera de los viajes que yo hacía a Europa y sobre todo a América Latina -para difundir, a pedido de mi Maestro, mis conocimientos de Kriya Yoga- yo vivía a su lado la mayor parte del tiempo”.

Yogi Sarveshwarananda nació en París en 1959. Después de sus estudios en Letras y Comunicación, se fue a trabajar a Londres. Allí se casó pero como anhelaba cambiar de orientación, parte con su esposa norteamericana a los Estados Unidos para comenzar nuevamente a estudiar, esta vez Acupuntura. Tuvo una vasta actividad en ese campo: tenía su propio consultorio, enseña y crea una fundación, la “Immune Power Foundation” para ayudar a los enfermos de Sida... “Luego un día, leí, Autobiografía de un Yogui, de Paramahansa Yogananda: ese libro cambió mi vida”. El hombre pasaba entonces por un momento difícil -divorciado, en estado depresivo- “La idea de poder controlar mis emociones no podía menos que seducirme”. Pasa rápido del estado de la simple seducción a la iniciación en Kriya Yoga en 1988, año en que comienza a practicar. Algunos meses más tarde supo que Paramahamsa Hariharananda (afectuosamente conocido por el simple nombre de “Baba” que quiere decir padre) estaba en el sur de California, y atraviesa el país para encontrarlo. “Regresé con más dudas que con certezas”, dudas que no lo dejaban en paz: algunos años más tarde decide irse a la India y después de un periplo que lo conducirá de ashrams a grutas himalayanas y a otros lugares santos, termina por regresar al lado de aquel que vino a ser su Maestro. No queda espacio para la duda. El seguirá la vida monástica.

 En 1994 inauguraron el ashram de Texas. El se convierte en “brahmachari” (novicio) y con la autorización de Paramahamsa Hariharananda se instala en ese ashram. Permanece solo durante cuatro años, Unos años después en 1997 su Maestro le pide que le busque un ashram en Florida donde él pudiera venir a instalarse. “El estimaba que estar presente en Occidente los últimos años de su vida, era parte de su misión” Para Swami Sarveshwarananda, esos años al lado de su Maestro fueron de una gran felicidad. Luego de la muerte de Paramahamsa Hariharananda “un shock” -dice él- decide regresar a la India. Durante dos años se va a vivir a una aldea en el Himalaya, donde guarda un año y medio de silencio total. “Recién entonces recuperé la alegría y con ella una fuerza nueva que me ha permitido continuar la acción humanitaria emprendida por la gracia de Baba”.


Para saber más:
www.hariharanandakriyayoga.org (sobre el Kriya Yoga)
www.arcadelamor.org (sobre las obras de caridad y la educación holística)
www.arcadelamor.org/storytellingmonk/index.html (sobre los cuentos de sabiduría y los cantos sagrados)
www.hariharanandakriyayoga.org/blog.es/ (blog)

Top
 
 
 
© 2005 Hariharananda Mission West  P.O. Box 611791 North Miami, FL 33261-1791, U.S.A.